martes, 18 de noviembre de 2008

Gilles y Marcel en la bodega

Cuando sali de la pensión tenia el culo totalmente destrozado, debido a todas las pollas que habian pasado por su interior durante aquellos dias.
No tenia nada de dinero ni lugar donde dormir, por lo que me cole en una vieja bodega a traves de una pequeña ventana, todo estaba oscuro, pero al menos el sitio parecia menos peligroso que la ciudad donde en apenas tres dias me habian follado mas de treinta tios diferentes.

Por supuesto cuando desperte delante de aquellos enormes rabos me di cuenta que haberme ido lejos de la ciudad a un lugar en el que gritara lo que gritara nadie me oiria, por lo tanto nadia acudiria en mi auxilio, no habia sido tan buena idea como pensé en un principio.


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