lunes, 7 de diciembre de 2009

GNT (XXXIII). Una dura lección

Mi padre aprovechaba cualquier encuentro conmigo para decirme que le daba asco, que no podía ser hijo suyo y multitud de insultos más.

Yo apenas hablaba y mama lloraba desconsoladamente.

Al final mi padre decidió que debía darme una lección y me envió a un campamento de verano. Según le habían contado los chicos que iban a él volvían hechos unos hombres y papa pensó que eso era lo que yo necesitaba en ese momento.

Cuando llegué a aquel campamento de mierda, la cara me cambio nada mas bajar del autobús, ...



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