martes, 8 de diciembre de 2009

BAG (XLVI) A la hora del almuerzo

En la obra todo el mundo pensaba que Jay se estaba follando a mi madre y bromeaban con él diciéndole lo puta que debía de ser, ya que nunca se cansaba de que le dieran rabo.



Pero ambos sabíamos que el único objeto de deseo de Jay dentro de mi casa era mi estrecho y prieto ojete, que recibía sus embestidas como si fueran las ultimas.

1 comentario:

  1. desde hace unos dias he visitado el bolg, pero en particulñar me gusta esta historia. Lo unico malo es que veo que esta algo imcompleta. Me gustaria que mejor lo hicieras las historias una a una, para no haber confusion.

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