martes, 6 de octubre de 2009

BAG (XXXVII). El ataque del visitante nocturno

Aquel tipo no me dejo que gritara pidiendo auxilio, ya que tan pronto como abrí la boca me metió su pollón hasta las amigdalas.



¡Chúpamela, puta, y como grites te corto los huevos!
Me dijo entre suspiros.


Mientras me comía aquel rabo el violador me preparo el culo metiéndome unos dedos, pero su polla era demasiado grande y casi me desmayo cuando me la metió hasta las pelotas.



Cuando se corrió me dejo tirado en la cama y con el culo chorreando lefa.


Salió como vino sigilosamente y por la ventana, pero a mi todavía me quedaron ganas de que volviera.



¡Seguro que lo hará de nuevo!

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