jueves, 15 de abril de 2010

GST (III) No te dejes la ventana abierta

Llegué a mi habitación totalmente contrariado, sin embargo tenía un empalme de campeonato. ¿Como podía ser que aquella escena que acababa de presenciar me hubiera excitado tanto?

Olvide cerrar la ventana y me desperté sobresaltado a mitad de la noche, tenía ante mi un negro con un enorme pollón.

Intente escapar, pero fue inútil, aquel negro sabía lo que quería y yo debería dárselo.

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