Pese a que me esforcé todo lo que pude por conseguir ese puesto no logré pasar la prueba.
¡sin embargo ese hombre decidió contratarme como su asistente personal! ... ¿cómo iba a negarme? ...¡Tal vez con el tiempo lograra hacerlo cambiar de idea!
Pensaba que con aquellos dos tipos terminaría esa tortura, ...¡pero estaba muy equivocado!
El policía les había dado permiso a todos los hombres del módulo para hacer lo que quisieran conmigo a cambio de unas monedas, por lo que ahi fue donde empezó mi auténtica aventura en prisión.